El público se confrontará con nosotros, nuestra obra y las elecciones que hemos tomado. Buscamos un
lugar de comunión, de confrontación. El teatro es un acto de amor y es deporte, el espectador celebra
y destruye, el espectador nos juzga y nosotros lo juzgamos durante la representación, será un juicio, un
partido, una boda, un bautizo. Nuestros héroes viven de la súperconsciencia y el espectador mira, se sor-
prende, los personajes se explican a sí mismos constantemente, para que el público los mire, sin saber
qué decir. El espectador participa de sus reflexiones, se confronta con él y decidirá su equipo.
En lugar de compenetrarse con el héroe debe aprender el asombro acerca de las circunstancias en las
que quel se mueve. Huimos de la vivencia del espectador, no queremos que el espectador siga nues-
tras historias para exorcizar las suyas propias, queremos que viva más intensamente dentro del teatro,
que no quiera salir nunca, que participe con su experiencia y no tanto con su vivencia. Queremos que
el espectador sume suexperiencia a la de nuestro teatro, no queremos que la deje para recibir, con fe,
la nuestra.
Queremos su fe y su razón, su cuerpo pensante. No engañamos, se nos ve caminar, hablar y hacer con
las manos. El espectador entra en nuestra casa para merendar. Los actores muestran el teatro y se
muestran a sí mismos. Muestran la casa y su historia, la ofrecen y explican. No queremos a nuestros
invitados mirando donde nosotros digamos, dejamos que miren todas las partes de la casa, del escenario.
El espectador considera la importancia de las cosas. No subvertimos el valor de las cosas, las mostramos.
Conducimos más al silencio que al aplauso, a la quietud que la excitación, a la reflexión que a la emoción,
a la competición que a la celebración. Nosotros celebramos quedamente, celebramos el teatro y el tiempo
que estamos en él.